Cuenta regresiva
Es imposible desentenderse
de la contaminación ambiental. Todos los días oímos o vemos algo acerca de
esta, no es nada difícil; televisión, radio, internet, periódico e incluso
canciones. Cientos de alarmas de luz roja que indica solo una cosa: el medio
ambiente está en peligro. ¿El culpable? El hombre.
La última tendencia en el
life-style es la ecología, sin embargo usar paneles solares o
productos reciclados va más allá de la moda. La humanidad ha crecido pensando
que puede sobreexplotar los recursos naturales sin sufrir consecuencias. No es
así. Cada decisión, por más pequeña que sea repercute en este problema mundial.
Santa María de los
Ángeles, un pueblo pequeño y pacífico, tampoco es la excepción. Desde
basura hasta des moderada tala de árboles, cada día la ignorancia acelera la
cuenta regresiva. Tsunamis, huracanes, sequías, entre otros son problemas que
pueden parecer lejanos a un poblado aislado.
Ciertamente, lluvias
constantes que son el despojo que un huracán que azotó las costas o un año seco
y caliente a causa de un mal temporal son razones fáciles de pasar por
alto. Organizaciones como Greenpece,
el Fondo mundial para el medio ambiente entre
otras son asociaciones que hacen frente a este problema, aunque el
verdadero cambio está en cada uno.
La escasa cultura
medioambiental que se tiene ha causado un impacto importante
a través de los años, un ejemplo es el río que transita por Santa
María, está sucio y atestado de desechos. Las personas hacen caso omiso a las
advertencias, programas de educación hacia la naturaleza y todo tipo
de cuestiones similares.
Un vez el sabio abogado,
pensador y político Mahatma Gandhi (1869 a 1948) dijo: "Tú debes
ser el cambio que deseas ver en el mundo." Siguiendo sus sabias
palabras es importante que se promueva la cultura ecológica.
Un buen comienzo sería
enseñando a los niños, tanto en las escuelas como en la educación dada en el
hogar, que la naturaleza es indispensable para la vida y debe ser cuidada. Un
punto destacable sería que las autoridades no aplican sanciones a los
infractores. Estableciendo normas y advirtiendo de su penalización sería más
fácil que las personas hiciesen conciencia.
Una opción para compensar
la tala abusiva sería plantar un árbol por cada uno de los cortados. Fomentar
la recolección de basura en las casas es una vía simple para evitar
más profanación en el caudal local. Letreros de advertencia en
áreas restringidas o protegidas contribuiría a mejorar la
flora. Sanear el río sería una iniciativa importante.
Dar a conocer las consecuencias que este fenómeno permite que
la población cambie su conducta, tanto en forma individual como en
sociedad.
Promover la cátedra de la ecología es el primer paso;
piedra por piedra, paso por paso, desde fondo hasta la cima. Cada pequeño
detalle construye una comunidad, y a su vez está un país, uno capaz de respetar
a la madre naturaleza.
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